Aún no son las
14:00 horas y tampoco estamos cansados, incluso me siento capaz de comenzar a
trotar. A unos quinientos metros tenemos a Lameira, donde hay un mapa del
camino hasta Bruma y unos bancos para descanso de los peregrinos. Paramos unos
instantes y reanudamos viaje pues ya a un par de kilómetros tendremos el Albergue
del Peregrino en Sergude. Al llegar nos recibe Vasi, la hospitaleira (1). Nos había dicho una compañera suya hace algunos fines
de semana que en el albergue no nos admitían a Thor, con lo cual ya habíamos
descartado el quedarnos allí. Vasi nos atiende con toda la hospitalidad que
corresponde y nos insiste para que nos hospedemos y que ella lleva al perro a
su casa para que pernocte con los suyos. Después nos enteramos de que es
vegetariana y que tiene una familia canina adoptada. Declinamos el ofrecimiento
porque es muy temprano aún y nuestros cuerpos no acusan los veintidós
kilómetros que hemos recorrido, aunque nos llevamos a Vasi en el corazón como
una de las joyas de este viaje. Allí aprovechamos para comer nuestros
bocadillos y esperamos a que termine el chaparrón que generosamente ha empezado
a caer tan sólo al sabernos resguardados bajo techo. Al culminar nuestra comida
y sin tiempo de más, reanudamos la marcha. Ya ha escampado.
Al poco de dejar Sergude, por una pista
vecinal nos alcanza una furgoneta de las que se emplean para repartir el pan en
sitios alejados y su chófer se detiene y corrobora que somos peregrinos a
Compostela, nos denuncian nuestras vieiras al cuello. Y sí, nos ofrece una
barra de pan para “o can” (2), aunque
dice que también podemos comerla nosotros porque es pan fresco. Bonito gesto
que el “Comando Santiago” agradece. Es
menester decir que el pan de Carral tiene fama en toda la región y ahora
también internacional por la afluencia de peregrinos al Camino Inglés.
Panadería que se precie en Galicia debe tenerlo en su carta de panes. En ese
trayecto también recogemos y damos cuenta de alguna pera muy dulce, un par de
manzanas, algunas uvas y moras ya casi fuera de estación, y fuentes con agua
apta para el consumo humano. Y es que
una importante enseñanza es que el camino proveerá lo verdaderamente necesario.
[1]
Término gallego anticuado que significaba persona que atendía en un hospital o
que acogía pobres o peregrinos en su casa. En la actualidad, se emplea para
designar a los que cuidan de las instalaciones y atienden a los peregrinos en
los albergues del camino de Santiago.
[2] El perro, en
gallego.
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