A los peregrinos que, a lo largo de la historia, han dejado todo por seguir
el camino de sus sueños.
A Xabier y Thor, mis compañeros de camino.
A mi padre, gran soñador y caminante.
CÓMO SE CUMPLEN LOS SUEÑOS…
La
Habana, 1995. Una clase de francés sobre las "coquilles
Saint-Jacques" (vieiras) y una chica de 26 años soñando en castellano
recorrer un día El Camino de Santiago (antiquísima ruta de peregrinación desde
diferentes partes de Europa a Santiago de Compostela). Y como los sueños que
anhelamos con tanta fuerza, se cumplen; aunque haya tenido que esperar 20 años,
en octubre del 2015, se ha hecho realidad. De aquella chica perdura el
entusiasmo.
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| Para algunos es más práctica una zamburiña |
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| Vieira, símbolo que desde la Edad Media intdentifica al peregrino |
Empiezo a parecer una peregrina. Mis ojos reflejan que llevo varias noches sin dormir y, aún así, no estoy cansada. Tal es la emoción que me embarga que me hace recordar cuando en la infancia nos anunciaban en casa el día en que saldríamos de vacaciones para el Oriente del país, y mi hermana y yo no pegábamos ojo en muchos días y preguntábamos continuamente durante la noche anterior, - ¿falta mucho para levantarnos?

Xabier,
mi compañero de aventura, acaba de comunicarme que ha tenido un sueño horribilis,
que no quiere contarme, relacionado con el Monasterio de Sobrado de los Monjes,
donde pasara algunos años en su juventud. El Monasterio acoge peregrinos del
Camino del Norte. Ello me genera la duda de si es premonitorio de algo
negativo, aunque para ser honesta, no estoy yo llegados a esta altura para
premoniciones y más bien lo que me preocupa es que se eche atrás y finalmente
decida no ir. Hasta hace sólo un par de semanas no pretendía acompañarme pues
ya lo hizo en su juventud y es un capítulo que diera por terminado al decir que
ya no sentía la motivación que en otro tiempo tuviera. Mi “preocupación”
se justifica en que hay una extraña regla no escrita que dice que el camino de
Santiago sólo se interrumpirá por razones de salud que impidan seguir la
peregrinación, con lo cual de no venir, lo haría sola pues ya me considero
puesta en marcha pese a no haber salido. Aclaro que más que temor a enfrentarme
al camino sola, pues muchos peregrinos lo hacen así y en definitiva es más
difícil la vida y yo la recorro casi siempre en solitario, es tristeza de no
tenerlos a él y a Thor, su perro pastor alemán, con los que llevo recorridos ya
muchos kilómetros y escaladas algunas montañas. En los últimos días hemos
sacado los mapas del camino, visitado en coche algunos albergues para ver las
posibilidades de hospedar a Thor, planificado horarios, y los imagino
excelentes compañeros de viaje. Además, se desintegraría el “Comando
Santiago” (forma jocosa en la que empezamos a
referirnos entre nosotros a la comitiva chico, chica, Thor, unos días antes del
viaje). Creo que estas preocupaciones no las compartí con él entonces, con lo
cual al leer esto quizás se sorprenda. Podrá decir que la duda ofende.


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